About

Tramallol es una remezcla de personas, saberes y proyectos situado en Sevilla. Un modelo de emprendizaje colectivo basado en la cooperación horizontal, el intercambio y la búsqueda de formas de gestión económica y cultural que afectan a otras esferas de lo social. tramallol-espacio

Tramallol nace en septiembre de 2010 cuando un grupo de gente empezamos a compartir la necesidad y la intuición de crear un espacio desde donde salir al paso de la precariedad de forma colectiva. Lo componen trabajadorxs y profesionales de la cultura de espectro múltiple, disciplinas y profesionales de arquitectura, diseño gráfico y comunicación, programación y creación web, flamenco experimental, creación audiovisual y escenográfica, estéticas y arte, traducción, cocina y panadería, encuadernación artesanal y producción de procesos en red. La idea es la de dar cabida a los trabajos de cada cual, fomentar el apoyo mutuo y la colectivización de los recursos. tramallol-Operación-salida-de-tiesto

Queremos poder desarrollar iniciativas y proyectos de cara a la ciudad, y al mismo tiempo responder a las necesidades del contexto, abriendo el espacio a la autorganización de otros colectivos y personas, activando formas de pensamiento en común y muchas ganas y pasión por hacer cosas juntxs. Asi es que, Tramallol, también lo forman todos los colectivos que usan el espacio para reunirse, las entidades culturales que realizan seminarios y encuentros, los grupos que se abastecen de verduras about-tramallolecológicas de productores locales, las plataformas musicales que graban audiovisuales de promoción, lxs cineastas y documentalistas que presentan sus trabajos, las redes de decrecimiento y de monedas locales que organizan espacios y tiempos de debate o las organizaciones sociales y sindicatos de base que promueven modos de diálogo y de transformación política.

Por qué estamos en Tramallol

“Tramallol supone un proyecto inmenso en el que aprender y ofrecer experiencia y futuros comunes. Donde la conexión se hace realidad en un entorno lleno de energías.”

Alberto de Austria


Poner en marcha una iniciativa como Tramallol me parece apasionante en este momento de mi vida y necesaria en el contexto social en el que andamos inmersos. Me siento muy bien acompañado en este proceso de construcción colectiva, y no es fácil, organizarse y entenderse cuesta. También veo que es un entorno de aprendizaje único: experimentar otras formas de activar lo común y salir al paso de la precariedad de forma colectiva hace que pongamos nuestra vida también al servicio de la vida colectiva, y eso no te lo enseñan en un Máster!

Santiago Barber


Tramallol. Me gusta. Me hace cosquillas por dentro. Tramallol. Su propio nombre lo indica: es poesía. Mira detrás de la R, ¿sientes el ritmo suave de un proyecto que camina? Y en la M, ¿escuchas el nítido sonido de la colaboración? La primera L esconde las pausas, los secretos, lo que no se ve. Y la O, ¿la ves?, mírala, es todo gozo, alegría, sexo en grupo, coordinación. La T es dura, vigila, construye, siente el peso de la responsabilidad, sabe el lugar que le ha tocado vivir. La segunda A -que no te engañe- no está en el centro porque le haya tocado: ella va por libre, está ahí porque quiere, no le importa que su palabra cambie, siempre está dispuesta a partir. La segunda L es pura rima clásica, repite y repite sonidos, formas y movimientos, se deja llevar. La primera A quiere ser e, quiere ser i, quiere ser u; atrévete A, tú puedes. Al final está la última L, un enigma que no alcanzo a comprender. Tramallol, un espacio-poema lleno de versos que caminan.

Sergio España


Tramallol es un reto desde el principio hasta el final. Un lugar donde hacer las cosas de una forma diferente, donde establecer nuevas reglas del juego y en el que queremos trabajar conjuntamente para encontrar en lo común un sustrato firme en el que apoyarnos. Esto es una manera nueva y distinta de hacer las cosas, de decidir, de trabajar, de ponerse de acuerdo… y eso nos hace estar dándole forma al proyecto continuamente. Tramallol crece a cada paso y cada día, con cada persona que se suma y cada actividad que se incorpora. Y yo crezco con él.

Bernardo Gómez


Lo que me interesa de Tramallol es su potencialidad para crear formas de relación laboral basadas en la colaboración y el afecto, rasgos que esta sociedad de mercado se afana en limitar al ámbito de lo privado. Dentro de la diversidad de oficios desarrollados en Tramallol, la construcción de espacios de producción común, entiendo es una forma fundamental para luchar contra la precariedad que nos atraviesa y que se ve perpetuada mediante formas de atomización y competitividad. Una diferencia importante que yo resalto entre Tramallol y un espacio de coworking o espacio de trabajo compartido, es la de que en el segundo, las relaciones de colaboración y cuidado son mucho más laxas e intermitentes, las indispensables para crear el adecuado “ambiente de buen rollo” que favorezca que cada cual saque para adelante su objetivo particular, esto es el de su propio negocio.

Macarena Madero


Tramallol es para mí (una persona más encadenada a un nombre y unos apellidos) la construcción de ese otro mundo posible. Tramallol se parece cada vez más a aquel mundo que el niño que fui imaginaba. Decía la Bola de Cristal “sólo no puedes, con amigos sí”. Nunca me ha gustado la sociedad que se nos ofrece. Siempre vi que había que hacer algo, moverse en alguna dirección. Comenzar a hacer lo contrario de lo que se nos obliga (lo llaman desobediencia civil) podía ser un buen comienzo. Después, llegó la imaginación, el descubrimiento de personas maravillosas que están ahí queriendo, de algún otro modo, lo que yo. Gente con la que ese yo se hace algo más interesante, algo de mayor dimensión que ayuda a disipar las preocupaciones personales que a veces no siento como propias. Pasar a esa dimensión de un yo ampliado es también para mí Tramallol. Tramallol no es un proyecto idílico, es un proyecto humano y colectivo que camina y se tropieza continuamente. Aquí en Tramallol dispongo de una serie de recursos que jamás podría tener si estuviera sólo o con un socio. Entender la importancia del compartir, la importancia del apoyo mutuo, a través de la colectivización de recursos (tiempos, saberes, herramientas, máquinas y cualquier cosa que alguien necesite) es una experiencia transformadora. Esta experiencia te cambia por dentro y a su vez te exige dar a cambio. En el dar están los mejores momentos de una vida. El misterio de la crianza se basa en ello. Por otro lado, es muy inteligente el permitirse los recursos que uno quiere, a través de la colectivización. Los beneficios de una experiencia así son incalculables. Nosotras mismas somos incapaces de valorar cuánto nos debemos las unas a la otras. Operamos sin medir (o al menos lo intentamos). La consigna es satisfacer los deseos de cualquiera sin que provoque la insatisfacción de nadie. Tramallol se parece mucho a una ciudad a escala pequeña. Un montón de gente con intereses, tiempos y ritmos de vida diferentes, confluyendo, trabajando y cruzándose por su espacio. Los semáforos de esta ciudad en pequeñito, están en el mirarse mismo. Ojos verdes, ojos rojos, ojos ámbar… se coordinan para darse paso mutuamente de manera ininterrumpida. Todas las personas que han pasado por Tramallol han dejado su huella, la constatación misma de que cada persona porta un sabor que añade su gusto a la mezcla. A mi parecer, lo más genuino de Tramallol es que es una especie de plaza pública (Agora o nunca). Un espacio de encuentro donde lo más importante que se intercambia es el habla, la escucha, los saberes, las emociones, los éxitos y los fracasos, las preocupaciones y las desdichas y con todo ello la sensación de generar sentido en común. Para finalizar, decir que ha sido en las dificultades, en el desentendimiento de unas con las otras, las situaciones que más me han aportado. La razón es bien sencilla: aprender algo implica errar. Aprender a convivir en colectividad es un camino lleno de sinsabores…….pero precisamente tanta amarga dificultad es la antesala misma del beso dulce que nos hará libres.

Darío Mateo


Estoy en Tramallol aprendiendo a tejer sin enredarme, a ocupar mi lugar entre diversos iguales, cultivando el arte de acordar sin olvidarme. Participo regulando esto de poner mi parte y coger mi parte, alimentando así un proyecto que nos nutre. Experimentando lo común y lo propio. Aportando desde esta Experiencia Cooperativa a este Barrio y al Gran Barrio.

Pablo Montaño


Me gusta Tramallol porque me permite trabajar a mi manera estando con gente muy interesante, con formaciones diferentes pero con intereses comunes, creo que esas otras cosas que no son el trabajo son las que me hacen interesante este espacio como lugar de trabajo. Hay un concepto de salud que me encanta, se planteó en Perpignan en los años 70 y decía que la salud es: alegría, autonomía y solidaridad, creo que este espacio reúne las tres características.

Mónica Ortiz


Para mi Tramallol es el sitio donde explorar prácticas subversivas, producir espacios libres, construir contratiempos. Es la resiliencia hecha chapa.

Marianna Papapietro


Tramallol me llegó en el mejor momento posible de mi vida. Había trabajado sola en mi propia oficina cerca de mi casa durante más de 4 años; en muchos aspectos era una ventaja porque podía estar el máximo tiempo posible con mis hijos durante sus primeros años de vida, mantener la lactancia materna y no separarme demasiado de ellos. Pero, superado ese periodo, me apetecía cambiar y compartir espacio. Un día, una amiga me enseñó Tramallol, ese espacio tan especial en Sevilla. Me recordó enseguida a Christiania – El Estado Libre autogobernado en Copenhague. En muchos aspectos es cierto que se parecen. En Tramallol hay amplitud en todos los sentidos, hay cabida para desarrollar ideas y proyectos en común, de forma individual, alternativos, innovadores… discutir temas interesantes, hacer eventos etc etc. Simplemente me encantó el sitio; con su luz de techo alto, el rico olor a pan recién horneado y su inventario; y habitantes diversos de todas partes y con pasados tan diferentes que le da esa personalidad.

Sarah Pedersen


Un día me topé con él y quise entrar. Recién llegada a la ciudad, iba en busca de espacios de encuentro, de lugares para la contracultura y la cooperación de ideas. Y ahí estaba Tramallol, con su cocina de harinas artesanales y siluetas muy diversas compartiendo un mismo territorio. Los cables caen del cielo, la luz invade el espacio, lecturas trasnochadas pueblan las paredes, las mesas hablan de trabajos muy dispares, y los sillones en círculo invitan a una constante conversación. En pleno centro de la ciudad, un espacio donde cada segundo se construyen proyectos, y se puede oler la ética en cada uno de ellos. No fue por iniciativa propia, el muchacho me empujó a habitar Tramallol. Fue mi regalo de enero, mi forma de inaugurar el año: un hogar para construir mi proyecto. Hubo un detalle decisivo en todo esto: presidía el espacio una pantalla gigante para proyectar, herencia de uno de los cines de la ciudad.

Charo Ruíz

 

Comments are closed.